Jóvenes

¿Qué es la resiliencia?

¿Alguna vez te has preguntado qué hacer para manejar mejor los problemas? ¿Cuál es la mejor manera de afrontar las dificultades que nos va poniendo la vida? La respuesta está en la resiliencia. La resiliencia es la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés que se nos va presentando a lo largo de nuestras vivencias.

Es importante saber que cuando se está pasando por un mal momento en la vida, sentir dolor no es malo. Se debe entender que la represión de cualquier sentimiento nos afect512-04-08-08-depresiona más a largo plazo, por eso aquél que es resiliente, deja que salga su dolor o tristeza y sabe manejar de buena manera sus sentimientos, entendiendo que todos son necesarios para avanzar y afrontar las situaciones difíciles.

El psicólogo estadounidense Martin Seligman ha declarado que casi 20% de los jóvenes experimenta depresión debido a que los niveles de satisfacción y propósito en la vida han disminuido en gran cantidad en las personas. Las nuevas generaciones de niños no están acostumbradas a escuchar la palabra ‘no’ y consecuentemente son vulnerables a cualquier tipo de frustración que se les presente. Es importante que desde pequeños, con ligeros detalles se les nieguen ciertas voluntades, para que los niños lidien con pequeñas frustraciones y al crecer y enfrentar verdaderos problemas los afronten de manera correcta y con resiliencia.

Una persona resiliente:
– Acepta la realidad tal y como es
– Es capaz de mejorar
– Identifica las causas de los problemas para evitar que sucedan una vez más
– Controla sus impulsos
– Confía en sí misma
– Es empática, es decir, tiene la capacidad de comprender y ponerse en el lugar de los demás
– Busca diferentes alternativas

La resiliencia no es una capacidad que se obtiene al nacer, sino que se va forjando con el tiempo y con las experiencias de vida. Las personas con esta capacidad, pudieron haber sufrido mucho en varias etapas de sus vidas, por lo que han ido generando y desarrollando su inteligencia emocional, lo que los hace fuertes y capaces de afrontar problemas o de saber que el ser humano tiene la oportunidad de superar los retos que se van presentando día a día.

Recordemos que los problemas no son para que el ser humano caiga, sino para que aprenda a levantarse. Hay que enseñar a los jóvenes a ver los problemas como oportunidades de aprendizaje que los hagan resistentes y así sean capaces de afrontar y superar con mayor facilidad las dificultades que se vayan presentando.

Por Fernando González del Castillo.

Anuncios

Cómo prevenir la violencia entre jóvenes

Recientemente la violencia entre los niños y jóvenes, se ha vuelto uno de los fenómenos sociales que más comienza a preocuparnos, han empezado a prenderse alarmas que advierten lo peligroso que puede ser su atención tardía, ya que esto puede derivar en tragedias como la ocurrida recientemente en Chihuahua.


alumnosFortalecer un entorno familiar sano, para que este tipo de cuestiones no ocurran, es más necesario que nunca pero además, es necesario reconocer otro tipo de factores como el entorno, así como las causas de tipo psicológicas, sociales, y educativas.

Una de las primeras cosas que se deben de reconocer, es el escenario social en el que están creciendo los jóvenes, ya que muchas veces éste, puede influir en la conducta de los niños.

Sin embargo, hay otros elementos que conviene tomar en cuenta: las mismas características psicologías, que pueden hacer que un joven comience a exhibir rasgos de psicopatías, o de conductas sociópatas, es decir, de poca empatía, puede tener su misma raíz en el entorno, como juegos de video violentos, familias disfuncionales, o un medio social donde la capacidad de ejercer las leyes se vea comprometido, tal como lo explica un articulo publicado en el portal de la UNAM.

En ese artículo, se advierte también del rol de la familia, para prevenir psicopatías en los menores “Uno de los aspectos más relevantes que podría desencadenar este trastorno psicológico es la incapacidad paterna y materna de poner reglas claras, mantenerlas y vigilar su cumplimiento. Regularmente, son padres permisivos, inconstantes, inmaduros, incongruentes y abandonadores, pues están ahí en presencia, pero no logran cumplir con una crianza positiva.” 

De esta manera, establecer leyes y parámetros familiares, es fundamental. En un entorno violento, sin supervisión de los padres, límites establecidos y atención y convivencia sana, la fórmula para que cada día se den situaciones de violencia entre nuestros jóvenes, parece poder repetirse una y otra vez.

Lo ideal es reconocer todas las causas particulares que generaron un suceso violento, para poder tomar medidas preventivas, y evitar que se replique. Además de trabajar de manera conjunta con padres de familia, se necesita crear una mancuerna entre organizaciones gubernamentales, instituciones académicas, y asociaciones civiles, apoyándose en cada una de sus especialidades, para generar planes de trabajo, así como medidas de contingencia, para atender de manera puntual a la serie de alarmas que  cada día parecen sonar más fuerte.   

¡Contribuir con la sociedad es tarea de todos!